

Se visten mal, son ruidosos, sus chistes con groseros y a los cinco muinutos de abrierto el microfono quieres arrancarles el cable de la pared. Pocas cosas son algo tan vulgar , ordinario y kitsch como animador de fiestas.


Sin embar5go, al gente los sigue invitando para que le pongan principio, mitad y fina una cosa llena de gente wque no sabe de que hablarse. Y ganasn buenos suledos por esta actividad cuya gracias reside en darles alivio a los concurrentes apenas ellos ...por fin se van y se callan.

Los animadores son los reyes de la noche, el alma de la fiesta, y los reyes y el alma del kitsch.
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