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viernes, 16 de octubre de 2009

Chistes en 3D


Una parte imporante del kistch es siu humor absurdo. Miren esta tetera en forma de ovnbi con su tripulante extraterrestre. No tiene nada que ver con el té, como el té no tienen nada que ver con al ciencia ficcion . Si hubieran hecho una tetera con la forma de un chinito en una pagoda hunoera sido simple y espantosamnete kistch. pèro esta muestra de arte kitsch es ta extrema , que acaba siendo abusrda mente inapropiada para tomar el te sin que se tragante , y todod acaba en una farsa, una paradio y un granm chiste en 3D. Es sumanente kistch justamente porque no hay persona cuerda que vaya a animarse a servir el te a las visitas con semejante bodrio. Y ahi reside su gracia. La calidad de lo hiperkitsch reside en unir dos cosas que no tiene absolutamente nada que ver y acabar haciendo así objetos paradójicos , lo que es también la mecanica del humor . El kistch es chistoso.

jueves, 15 de octubre de 2009

Theodor Adorno : El kitsch es como las cucarachas, eterno e indestructible


"Hay quienes dicen que las cucarachas serán la próxima especie endominar el planeta. A pesar de pesticidas, zapatazos o gente que se propone exterminarlas comiéndolas como papitas fritas, las cucas son una especie imposible de exterminar. El kitsch es como las cucarachas. Por mas que los teóricos, manifiestos, criticos y diseñadores hablen hasta el cansancio de la calamidad del kitsch, de la peste que todo contamina, de la basura sentimental u otros terminos; el kitsch sigue vivo y parece que incluso ha aumentado detalla.Pero ¿qué es el kitsch?. El kitsch o cursilería es lo bello , menos su contraparte fea.Por tanto el kitsch, la belleza purificada, se vuelve vulnerable a un tabú estético que en nombre de la belleza, declara al kitsch como feo. El kitsch es una parodia de dicha catársis, donde se vuelve imposible trazar una linea entre lo que es verdadera ficción estética (arte) y lo que es meramente basura sentimental (kitsch).”Theodor Adorno

Sombrero de charro mexicano


Cuando yo era azafata y teniamos una escala en México, siempre teníamos un problema repetido : Donde guardara en la cabnina los sombreros de charro mexicano que traian la gente como equipaje de mano, que no habian querido espachar en la bodega por temor a estropearlos. Lo que nos estropeaban era la paciencia : habia algunos tan grandes que no encontraban en ninguna parte , y los teníamos que poner en nuestro sitio de descanso.

Los sombreros mexicanos son algo que sólo ves en México. Son garbosos, llamativos, tan típico de alla ...casi irresisitibles. Te llevas uno de esos y es como llevarte un pedazo de México, como media hectarea, precisamente...¿ como no lo vas a comprar , para reirte con tus amigos, disfrazado de charro? ¿ O para insistir en cálzarselo en la cabeza a cada Papa ?

Sin embargo, una vez que llegas a casa te pasa lo mismo que pasó en el avión : no hay donde ponerlo. En el living no combina, en el cuarto queda feo ...y el sombrero va a parar al altillo, al sótano, a la buhardilla o al quincho donde se llena de grasa con cada asado.

Los más generosos, lo regalan ....para quitárselo de encima .
En suma, de tan típico y molesto, es tremendamente kitsch.

martes, 13 de octubre de 2009

Locas por las compras : las mujeres somos tremendamente kitschs


La de la foto es una imagen tomada en el Marche des Plantes de la Ile de la Cite en Paris, que vende cda vez menos plantas y cada vez mas boludeces de las que nos enloquecen a las mujeres.
El otro dia estaba en el supermercado Carrefour, cuiando vi algo que me hizo largar el carro y correr a tocarlo. Era una punta de gondola con apoyapavas y moldes de siliconas multicolores. Tres mujeres tocabamos todo tratando de adivinar para que servia cada cosa. Pareciamos niñas :
" Que lindo, que precios que colores, da gusto tocarlo , lastima el precio,sino me llevaria todo..."


No es cierto esa imagen de materialistas innatas con que nos quieren pintar a las mujeres, con chistes como ese de que “A mi mujer le robaron la tarjeta de crédito y no me preocupa, porque el ladrón va a gastar menor que ella”. Las mujeres no aman gastar plata. Ni siquiera adoran tener cosas. Lo que amamos es comprar, porque comprar implica salir a pasear, ver cosas lindas, estar en lugares llenos de gente, con vidrieras decoradas, llenas de objetos lindos... ¡ es disfrutar de la vida misma! ¿Cómo nos vamos a privar del placer de tocar, oler, mirar y saborear cosas nuevas con los cinco sentidos? Ese placer que sentimos las mujeres al recorrer un shopping de punta a punta para salir comprando sólo una hebillita o diez botones, es algo que ningún hombre comprenderá jamás. Para ellos, tan magro botín indica que toda la recorrida fue un fracaso y una pérdida de tiempo. Para nosotras no: una vuelta por el shopping significa evaluar, mirar, comparar tamaños y precios, y llevarnos a casa el sueño de tener algo hasta que decidamos si vale la pena tenerlo o no. Podemos pasar días evaluando si los zapatos que nos probamos eran realmente eran cómodos o si ese sacón nos pegará con el resto de la ropa. Y tal vez un día, finalmente, nos decidamos y vayamos a comprarlo. O tal vez no lo compremos nunca, y pensemos: “Menos mal que no lo compramos”. Eso no es lo importante para nosotras. Una no puede tenerlo todo: no tendría dónde ponerlo. Lo importante de comprar es mirar las bellezas que nos ofrece este planeta, y de paso tener diálogo con perfectos desconocidos. Una no puede hablar a boca de jarro con cualquiera por la calle, preguntándole: “¿Usted de dónde es?” o “¿Esos pantalones son cómodos?”, sin que nos tomen por locas. En cambio, es totalmente normal y esperable que hablemos con alguien que tiene un mostrador pegado al ombligo. Hay momentos en la vida en que las amigas están ocupadas y no nos prestan atención, en que tenemos un rato libre y no tenemos ganas de pasarlo en soledad, o en el que estamos francamente deprimidas. ¿Qué hacemos, entonces? ¡Salir de compras! Es la terapia más rápida para levantar el ánimo. Comprar es la salvación. Comprtara boludeces, es doble salvacion.

En la vida de toda mujer hay dos momentos claves de gran soledad: cuando sufrimos una decepción amorosa, y cuando estamos recién casadas y embarazadas. Entonces salimos a comprar, porque sabemos que, como los empleados de los negocios no tienen porqué adivinar que estamos hechas pelota, podemos fingir que seguimos teniendo control sobre nuestras vidas... aunque apenas tengamos control sobre nuestras billeteras. En una etapa de inmensa soledad que viví, dosifiqué las compras en el supermercado para poder ir cinco veces por día a comprar tres cosas, y de paso entablar edificantes charlas con la cajera acerca de las propiedades de tal champú o las ventajas del yogur con fruta entera. Si los mercaderes egipcios cruzaban el desierto en caravanas de camellos durante días para charlar con los beduinos de Timbuktú, no veo que tienen de raro que yo fuera cinco veces al supermercado para hablar con la cajera, y de paso con el encargado del edificio, si tenía la suerte de cruzármelo. En esas charlas, el portero me enseñó todos los secretos sobre la pesca de la corvina, aunque en ese rato a mí se me descongelara la merluza en la bolsita del super.

Mientras está comprando, hasta la mujer más deprimida parece una persona entera y capaz de evaluar decisiones. Comprar nos ayuda a ejercitar nuestra capacidad de autonomía. Cuando a una mujer le agarra la depresión, no hay mejor antídoto que salir de compras. Te sientes acompañada, sientes que puedes probarte y llevarte lo que quieras, y eso te hace sentir poderosa. No importa que una no compre nada y decida guardarse la plata. Tampoco es sano comprar compulsivamente. Pero aquí no hablamos de extremos sino del placer de ir de compras por ir a mirar vidrieras. Una mujer de 40 años mira más de lo que compra, porque conoce el valor del dinero, y sabe lo que cuesta ganarlo. Comprar muchas cosas es totalmente anti Feng Shui: si metemos en nuestra casa más de lo que sale de ella, terminamos viviendo en un basural. ¿Cuál es la practicidad? Tener más cosas no nos hace más felices. La felicidad no reside en comprar cosas porque las deseemos o necesitemos, sino para probarnos a nosotras mismos que podemos tenerlas, que de ser ajenas pueden pasar a ser propias. Todo el proceso de elegir, pagar y comprar es más fascinante que el hecho de tener finalmente la cosa. Aunque tener esa cosa finalmente termine dándonos muchísimo placer, como la quesera hermética o la carpeta transparente que cada vez que uso me felicito de haberla comprado por su practicidad. Las mujeres de copmpras podemos mirar, elegir y comprar a conciencia: poco pero bueno. Ahora tenemos la suerte de que si queremos comprar, existen los negocios chinos que nos permiten llenarnos de bolsas sin poner en riesgo la economía familiar. También las ferias americanas nos permiten comprar mucho y a precios absurdos. Las mujeres tenemos la increíble capacidad de lograr un cambio de estado anímico sólo con adquirir un hornito de barro para aceites perfumados, o una velita con forma de luna en cuarto menguante. Y capaz que comprando algo así se nos va toda la depre. Los hombres, que de sensibilidad saben poco, llaman a eso “Gastar plata en estupideces”. Pero en realidad se trata de la capacidad femenina de ser felices con poquita cosa. Yo miro a las mujeres mirando vidrieras, y me conmueven profundamente. Me enternece ver un grupo de señoras con la nariz contra el vidrio, evaluando en el más religioso silencio el contenido íntegro de la vidriera de un comercio donde no hay otra cosa que zapatos de oferta. El aire se podría cortar con cuchillo, y casi nadie se anima a respirar. Todas están con la cabeza a mil por hora, calculando cómo se verían y con qué usarían cada uno de los setenta pares exhibidos. ¿No es maravilloso el poder de la ardiente imaginación femenina, dedicada en ese momento a recombinar zapatos exhibidos con la ropa que recordamos que cuelga en nuestros placares? Del mismo modo me enternece verlas mirando la vidriera de un bazar lleno de tonterias :
- Mira ese cenicero, qué amoroso...
= Ese portarrollo de cocina es divino.
- Muero por esos apoyavasos, ¿ no son originales?
- Recuérdame por favor que al regreso compre ese pósamelas de latón, que me parece genial...
- ¡Ay, me desmayo! ¡ Mira qué locura ese cubre-tapa de inodoro!¡ Es una preciosura!

Expresan su amor incondicional, su ternura desmedida hacia cositas que no son ni carteras de Moschino, ni abrigos de Max Mara, ni zapatos de Dolce & Gabbana... ¡son utensilios de cocina de madera, vidrio o plástico Made in Taiwan, que valen dos pesos!

- Te cuento que aquí a la vuelta venden unos servilleteros divino y re-baratos. ¿Por qué no vas a verlos antes de que se terminen? – me dice una amiga
- Acompáñame así me dices cuáles son – le digo, abandonando todo con tal de no quedarme sin servilleteros.

Y ella también deja todo por regalarse ese placer de mirar tonterías juntas que nos fascina a las mujeres. Y ahora dejo este tema, porque quedé con una amiga en ir a ver unos cestos de basura en forma de huevo y unos sacacorchos de bronce geniales, en forma de piña, porque los servilleteros de mimbre se habían acabado cuando fui a verlos. Cientos de mujeres se habían abalanzado sobre ellos y los hicieron desaparecer en un rato, opinando todas lo mismo:
-No sé si algún día me servirán para algo... ¡ Pero son tan divinos!
Las mujeres somos tremendamente kitschs.

sábado, 10 de octubre de 2009

Elogio de lo kitsch


Una vez paseando en Paris vi una propaganda de ropoa informal Newman o algo asi , con un slogan que me encantó : " La vie c´est trop court pour s´habiller triste" . "La vida es demasiado corta para vestirse triste". Ellos eran competencia con Benetton , y peleaban ofreciendo roopa con las mas locas combinacioines de colores. Era el principio de los ´90 , y la gente todavía confiaba, esperanzada , en un mundo mejor...hasta que llegó la guerra contra Irak y el efecto Tequila en el ´95, que nos bombardéo con una crisis detrás de la otra. para hacer juego con al relaidada, nos vestimos de negro, marrón y beige.
E los años ´70 la gente compraba autos verde fluo, naranja rabioso y amarillo huevo. Muchos pintaban sus autos con firuletes y rayas rojas. Hoy e dia los unicos autos que se fabrican son de color plateado, blanco o negro. nadie se anima a conducir un auto verde claro o amarillo.
En medio de este agobio de colores tristes, decoraciones despojadas y paredes blancas, el movimiento kitsch resiste dandonos una vida colorida y alegre . Los kistch es estridente, carnavalesco, poco discreto, abigarrado, churrisgueresco, abundoso y optimista. ¿ Por qué elegir un color cuando tenemos todo un arcoiris a nuestro alcance? ESperando que fabriquen autos a rayas multicolores, alegres como los relojes Swatch que son suizos ( parece que los suizos son más felicies porque alli todo funciona), creo este blog que es como un regreso a la abundancia de colores de nuestra infancia. Los parvularios y kindergarten no son blancos y grises o beiges. Las salas de nuestra infancia se llemaban " sala Rosa " , " Sala verde" ...y no habia en ella nada que la distinguiera con este color, porque adentro habia mil colores , asi que uno debia imaginar el color de su nombre en el aire. Los jueguetes infantiles son una explosión de color. Los caramelos, los moños, los papeles de regalo, las bolas del arbol de navidad, los cumpleaños y los lapices de la cartuchera son multicolores . No se quien le ha quitado el color a nuestras vidas , pero yo prefiero la vida llena de colores que no peguen, como un jardin florido. Apuesto a que Mac Donalds tiene mas exito por sus colores que por sus papas secas y sus hamburguesas acartonadas y desabridas.
Amo lo estridente y multicolor...me gusta lo ordinariamente mezclado, lo desordenamente alegre .
Soy kitsch, y este blog es un monumento a lo kitsch: cosas caoticas, que le hacen pito catalán al buen gusto y abrazan las preferencias sin censura de la infancia.
Lo kitsch siempre nos da felicidad.

martes, 8 de septiembre de 2009

Montaña de kitsch


El escultor y pntor Thomas Kinkade dedico su vida a hacer obras kistch basadas en motivos romanticos o religiosos. cad obra que ves de este homb5re te deja con la boca abierta ...al borde de la nausea. Nos e pued creer lo cursi y pegajoso, lo recargado y sentimentaloide que es. Miren este traajo escuckltori en venta en internet que se llama " Montaña de la Fe" , con escenas de la visa de Cristo en las laderas y una cruz resplandeciente en la cima. hace tanta fuerza para conmoverte, que da asco. No, ni siquiera me conmueve el esfuerzo del autor, porque su arte es manipulador, maniqueo y demagogo. No nace de la inocencia del chicno que hace una bailarina sobre una flor sobre un castillo. Nace de hacerte sentir pecador si no te gusta , apela a la culpa cristiana . Definitivamente, de todas las artes kitsch, el arte religioso es el más deshonesto.

El muy kitsch tejido al crochet


El crochet es una cosa que mucha gente odia porque la relaciona con casa de abuelas miserables que tejen aprovechando sobrantes de lana que no pegan con nada .
Es cierto, es una manera espantosa de tejer, con resultados atroces . Sin embargo, es de las mejores : no ocupa lugar, se teje en cualquier sitio con uan aguja pequeña , y con cuqluier resto de lana puedes hacer algo perfectamente inutil. De msi cosas kitsch, el crochet es una de mis favoritas. En Asia se te estas poniendo de moda las carteras de crochet de imitacion de las de marca : Gucci Loius Vuitton , Dolce & Gabanna , estan recorriendo museos de todo el mundo, en u bizarro homenaje kitsch a la moda.

Cada vez que me pongoa tejer al crochet alguien me pregunta que estoy haciendo . la prepuesta es la misma siempre " no lo sé" . Creo que es la unica cosa en la vida que hago sin saber qué estiy haciendo . ¿ Hay algo mas kitsch que eso?

Algunas cosas quedan utiles y otras no . Pero al gente que teje al crochet entra en una especie de locura y no se puede detener. Y se inventa cualquier cosa con tal de seguir tjiendo.

hasta creo que tejerian lo que sea sin que nadoe les pague . ES un movimiento mecanico en el que ves crecer el tejido de a muy poco. pero tiene mucho que ver con escribir : pntoa punto, vas sumando lineas y de golpes te encontras con algo enorme ...¡ una frazada!

Hay gente tan adicta que hacen estas cosas inutiles : una caja de papel tissue hecha con latas de cerveza y tejido al crochet. Pocas cosas mas feas hay en la vida. Hiper kitsch !

El helado de arriba de todo , les confieso, es de azucar imitacion ehlado tejido al crochet. La imitacion al cubo ...más kitsch no se puede pedir.

Figuras de porcelana


En algún siglo estuvieron muy de moda. En alguna epoca bucólica y romántica, quedaba muy bien tener figurillas de porcelana con escenas supuestamente bellas, o tiernas. Hay una empresa esapñala llamada Lladró que se especialza en hacer parejas, caballos, peros, gatos y niñas con canastillas dd flores. En una epoca en que yo viajaba mucho a España todo el mundo me pedia esas porquerias carísimas , de terminación brillosa y colores desleídos. Un festejante me regaló un triste cocker sapniel de Lladró sin tener a menos idea de lo poco que me gusta la porcelana sentimentaloide. Algunos dicen que la posrcelana ingelsa de Wedgewood con sus escanas pastorales, la alemana de Messner y la francesa de Limoges con sus doncellas hamacandose en jardines floridos es kistch. Yo opino que nada que sea util es kistch. La esencia del kitsch es no servir para nada . La vajilla sirve de mucho : para comer y tomar el te . Pero las figuras de porcelana solo sirven para juntar tierra, y temer romperlas cuando les pasas el trapo. En resumen ;: un dolor de cabeza nada lidno de ver , porque no hay pajarillos estaticos que no sean pajarillos muertos, ni caballos inmoviles que no esten embalsamados, ni doncellas apralizadas que no sean cuadriplégicas. Un espanto, lo peor del kitsch. .